domingo, 27 de octubre de 2013

ADULTOS MAYORES Y POBLACIONES ESPECIALES ENE EMERGENCIAS Y DESASTRES

LOS ADULTOS MAYORES Y LAS CATÁSTROFES

En aquellas personas cuyas vidas cambian drásticamente después de una catástrofe, por ejemplo la pérdida del hogar o daños físicos, el trauma puede causar trastornos y dolor físico y emocional extremos. Estrés y pena son respuestas normales, y las reacciones psicológicas frente a experiencias catastróficas pueden durar toda la vida. Como respuesta a un evento traumático algunas personas desarrollarán cambios en su comportamiento (aumento de consumo de bebidas alcohólicas, violencia doméstica) y otras sufrirán la aparición o empeoramiento de una enfermedad mental. Las personas directamente expuestas a dicho evento o a peligros físicos, o cercanos a alguien cuya vida se ve amenazada por una catástrofe, sienten miedo intenso, indefensión u horror. Estas emociones pueden resultar en comportamientos turbados o desorganizados. El estrés constante o recurrente puede resultar abrumador. Para algunos, las consecuencias psicológicas de una catástrofe hasta pueden resultar incapacitantes.
Cuáles son las consideraciones para personas mayores en tiempos de crisis?
En algunos aspectos, luego de una catástrofe los adultos mayores pueden experimentar menos efectos psicológicos por estrés que los adultos de menor edad. Según experiencias pasadas, algunos adultos mayores pueden estar mejor preparados y poseer mejores habilidades para lidiar con una catástrofe.
Sin embargo, aunque los adultos mayores muchas veces poseen la adaptabilidad y experiencia para pasar la catástrofe, la tensión física puede pagarse muy caro. Cuando una catástrofe golpea, los adultos mayores son los más expuestos a riesgos de enfermedades y hasta de muerte. Los ancianos frágiles o aquéllos con limitaciones psiquiátricas o médicas son especialmente vulnerables al estrés que causan las catástrofes.
La pérdida de posesiones valiosas, de los medios para moverse, de las propiedades como una casa y hasta de la normalidad de la vida diaria puede resultar devastadora.
Después de los huracanes e inundaciones en New Orleans en 2005, muchos adultos mayores experimentaron problemas mentales. Muchos sintieron que habían perdido el trabajo y los ahorros de toda su vida, y también perdieron las esperanzas. En muchos casos los miembros de la familia se habían separado, y en muchos otros la atención médica y psiquiátrica llegó de forma interrumpida.  Los trabajadores de la salud vieron entre los pacientes de mayor edad problemas de ansiedad, de memoria, depresión, insomnio, e intentos de suicidio. Vieron una alta tasa de problemas psicosomáticos (enfermedades cuyos síntomas físicos son causados por angustia emocional o psiquiátrica), junto con peores problemas de salud y tasas de mortalidad en aumento.
Los mayores son más propensos que las personas más jóvenes a necesitar apoyo social para reducir los efectos del estrés y para acentuar el bienestar emocional y la recuperación. Es importante entender que algunos adultos mayores pueden estar enfrentando la pérdida de seres queridos, más la pérdida de capacidades físicas y posiblemente su independencia.

¿Quién es más vulnerable durante una catástrofe?
Algunos factores que pueden incrementar el riesgo de enfermedad en adultos mayores frente a una catástrofe:
  • Problemas de visión o audición contribuyen a la ocurrencia de lesiones en entornos desconocidos o al intentar sortear peligros.
  • Discapacidades físicas y limitaciones en la movilidad (como el uso de una silla de ruedas) pueden causar tardanzas o evitar una evacuación de emergencia.
  • Corte eléctrico. Los adultos mayores son vulnerables a la hipotermia (temperatura corporal por debajo de lo normal) e hipertermia (fiebre excepcionalmente alta) frente a temperaturas extremas. Un corte del suministro eléctrico no permite el funcionamiento del equipamiento médico necesario, como nebulizadores u oxigenoterapia.
  • Imposibilidad de acceder a los medicamentos prescriptos o tratamientos, como diálisis y quimioterapia.
  • La ausencia de miembros de su familia u otras personas de apoyo en su casa.
  • Barreras para recibir ayuda financiera en catástrofes, por ejemplo procedimientos complejos y renuencia a pedir ayuda.
  • Una mudanza forzada puede causar estrés grave en mayores frágiles, acelerando su deterioro o muerte.
En general, aquellos que necesitan asistencia en sus actividades de la vida diaria (p.ej. caminar, ducharse, comer, tomar medicinas) son más vulnerables a lesiones o enfermedades durante o después de una catástrofe.
Aquellos en mayor riesgo de sufrir consecuencias psiquiátricas negativas y de necesitar planificaciones especiales de respuesta incluyen los mayores con impedimentos cognitivos, con un historial de enfermedad mental grave o discapacidad crónica debido a una enfermedad mental, y aquellos cuya salud física está deteriorada.

ATENCIÓN A GRUPOS CON NECESIDADES ESPECIALES EN SITUACIONES DE EMERGENCIA


Nunca se está suficientemente preparado para cuando ocurre una situación de emergencia. Esto es aún más crítico para las mujeres que están embarazadas, los niños y las niñas, así como para los individuos que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y los adultos mayores. Sin embargo, las medidas de preparación frente a un posible desastre y las decisiones que se tomen para la protección adecuada y oportuna de estos grupos antes, durante y después de estos eventos pueden significar la diferencia entre conservar la salud y la vida, y el sufrimiento de daños físicos y emocionales mayores.
Varios países de la Región han sufrido situaciones de emergencia por diversas causas en los últimos años con una afectación de la población que alcanzó a varios millones de personas. Los fenómenos naturales que se presentan cada año, ya sean predecibles, como el caso de los huracanes, o no predecibles, como en el caso de los sismos, han constituido causa recurrente de estos problemas. Por ello es indispensable estar preparados para futuras emergencias y evitar en lo posible que se repitan las tristes experiencias que se han presentado en la Región anteriormente.
Para que las acciones de preparación para las emergencias sean realmente efectivas se requiere de la participación activa de los habitantes de las áreas en riesgo, además de las instituciones gubernamentales y no gubernamentales y de las agencias de cooperación bilaterales e internacionales. La adecuada participación de mujeres, niños y niñas, así como de minusválidos y adultos mayores en acciones de preparación sobre como protegerse en lo individual y como grupos familiares y comunitarios, así como el saber de que manera actuar cuando ocurra una desgracia, contribuirá a reducir la vulnerabilidad de estos grupos de población frente a estos eventos.
Adicionalmente, es indispensable tener en cuenta que existen necesidades de salud cuya atención no debe ser interrumpida o, menos aún, suspendida por largo plazo por razón de una emergencia, tal es el caso de las embarazadas que requieren atención prenatal, del parto y del puerperio, las personas usuarias de servicios de planificación familiar que requieren suministro ininterrumpido de métodos anticonceptivos, los niños que necesitan la protección de las vacunas y de una buena nutrición, aquellas personas que requieren de asistencia especial por sufrir alguna forma de limitación física o mental y los adultos mayores, muchos de los cuales sufren de enfermedades crónicas o con tendencia a la cronicidad que son dependientes de medicación y control adecuados y/o enfermedades que producen deterioro de las capacidades mentales y neurológicas (Artritis, Diabetes Mellitus, Enfermedad Vascular Cerebral, Insuficiencia Respiratoria, Tumores, Enfermedad de Parkinson, Enfermedad de Alzheimer, entre otras).
Sin duda, las mujeres son las que llevan a cuestas la carga principal en cuanto a los problemas y complicaciones en el área de salud sexual y reproductiva. La situación de salud reproductiva de las mujeres está íntimamente relacionada con condiciones de género, que pueden dificultar su acceso a servicios de salud, aún en condiciones de emergencia, ya sea por razón económica, cultural o social. Es importante que haya conciencia de las inequidades de género y de la situación especial de las mujeres durante las situaciones de emergencia y evitarles la sobrecarga de responsabilidades. 
 

RECOMENDACIONES PARA LA ATENCIÓN A PERSONAS QUE ENFRENTAN RETOS ESPECIALES POR CAUSAS FÍSICAS O MENTALES, O POR EDAD AVANZADA EN SITUACIONES DE EMERGENCIA


Cuando ocurre una situación de emergencia las mujeres embarazadas, los niños y las niñas, así como las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y los adultos mayores sufren más los riesgos ocasionados por los fenómenos naturales en virtud de sus limitaciones para la movilización oportuna. Sin embargo, las medidas de preparación frente a un posible desastre y las decisiones que se tomen para la protección adecuada y oportuna de estos grupos de personas antes, durante y después de estos eventos pueden significar la diferencia entre conservar la salud y la vida, y el sufrimiento de daños físicos y emocionales mayores.
  • Promueva la realización de un censo para la identificación de las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales, incluyendo también a los adultos mayores frágiles (dependientes de terceros para la realización de sus actividades cotidianas).
  • Establezca, en colaboración con las autoridades municipales, un registro de las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales, o por edad avanzada, clasificando a las personas según sus capacidades individuales y sus necesidades de ayudas específicas.
  • Fomente la realización de actividades de capacitación y adiestramiento dirigidos a las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y para los adultos mayores para que de acuerdo con sus capacidades individuales puedan hacer frente a la autosatisfacción de algunas de sus necesidades en situaciones de emergencia.
  • Elabore una lista de las entidades u organizaciones que tienen la responsabilidad primaria por el cuidado de las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y de los adultos mayores frágiles.
  • En caso de necesidad identifique grupos de voluntarios y organizaciones interesadas en apoyar a las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y a los adultos mayores frágiles que vivan solos y carezcan de responsables primarios.
  • En lo posible fomente la asignación voluntaria de responsables individuales para la atención de los adultos mayores y para la ayuda a las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales. Fomente la participación de los varones en esta actividad, así como el apoyo intergeneracional.
  • Fomente la realización de actividades de capacitación y adiestramiento dirigidos a las personas en instituciones, entidades u organizaciones con responsabilidad primaria por el cuidado de las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y para los adultos mayores, así como para los grupos de voluntarios, para que puedan hacer frente a la protección de estos grupos en situaciones de emergencia.
  • Promueva el establecimiento de redes de apoyo para personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y los adultos mayores.
  • Verifique si los programas existentes para la atención a las poblaciones en situaciones de emergencia incluyen consideraciones especiales para las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y los adultos mayores.
  • Fomente el establecimiento de planes específicos para la evacuación de adultos mayores y para las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales en situaciones de emergencia.
  • Contribuya a la creación de albergues y refugios temporales para la atención a las personas que enfrentan retos especiales por causas físicas o mentales y para los adultos mayores y verifique que se prevean actividades específicas para la protección y satisfacción de las necesidades especiales de estas personas.
  • En la medida de lo posible establezca servicios de atención con personal capacitado en los albergues y refugios temporales.
  • Promueva la creación de un banco de ayudas mecánicas y electrónicas para la satisfacción de necesidades específicas (anteojos graduados, aditamentos para sordera, tanques de oxígeno y humidificadores de ambiente, bastones, muletas, andaderas, sillas de ruedas y otros).
  • Vigile que los adultos mayores tengan una ingestión de líquidos suficiente para evitar la deshidratación que en este grupo de edad se establece con mayor rapidez.


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