viernes, 20 de septiembre de 2013

EVALUACIÓN DE DAÑOS Y ANÁLISIS DE NECESIDADES (EDAN)

EDAN “EVALUACIÓN DE DAÑOS Y ANÁLISIS DE NECESIDADES”

 
 La Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) es una herramienta utilizada para conocer el grado de afectación que la población ha sufrido ocasionado por un evento adverso en un lugar y tiempo determinado.


 Criterios para decidir su Aplicación:
 Este instrumento de medición cuali-cuantitativo de la extensión, gravedad y localización de los efectos de un evento adverso; se aplica únicamente cuando un porcentaje del 50% ó mayor de la población ha sido afectado, y cuando ésta no cuenta con los propios medios para responder a las afectaciones ocasionadas. Es preferible que se trate de una “auto-evaluación” por parte de la brigada local de EDAN


 Tipos de Evaluación:  
1.      EDAN General Preliminar:
Se aplica antes de las primeras 8 horas de la ocurrencia del evento. Es la evaluación que nos dará una primera apreciación del desastre, teniendo como referencia la información previa del lugar en que ha ocurrido la emergencia.

2          2.   EDAN General Complementaria:
En situaciones en las que las primeras 24 horas no es posible entrar a algunas comunidades, obtener información de calidad, o bien, cuando el evento que produce el desastre se sigue presentando en forma acumulativa cuando las lluvias se siguen presentando), se aplica de nuevo el EDAN una vez pasadas las primeras 72 horas, o tantas veces como sea necesario si las condiciones causantes del desastre presentan un cambio.

3.     EDAN Específica:
Luego de la EDAN General, es posible que se requieran evaluaciones específicas para temas en los que los daños son especialmente graves, o bien para los que hay interés de algún fondo de respuesta ó de recuperación.

CÓMO IMPLEMENTAR EL EDAN ANTE UN EVENTO QUE GENERA EFECTOS ADVERSOS

1.      Verificación de la situación:
Antes de pensar en la constitución de un equipo EDAN, se debe comprobar de antemano la ocurrencia del evento destructivo, localización, población que allí vive y demás datos de información previa (condiciones de acceso, salud, antecedentes sociales y políticos, idiosincrasia de la población, recursos disponibles, infraestructura de servicios, historia de desastres, posibles contactos).
2.     Identificación del coordinador de la evaluación:
Constituye uno de los puntos más difíciles, ya que de este dependerá el éxito o fracaso del trabajo. Deberá del una persona con gran capacidad para el manejo de personal, el trabajo en equipo, con iniciativa y constancia, conocimiento del trabajo en desastres y con disposición interdisciplinaria e interinstitucional.

3.     Integración del equipo(s)
Compuesto por un coordinador, por un grupo técnico o coordinadores locales (buscando la mayor interdisciplinariedad posible).
Criterios sugeridos como equipo:
·       Que conozcan el lugar
·       Que tengan educación básica
·       Que tengan alguna experiencia en desastres
·       Que tengan experiencia en el tema a evaluar
·       Que cuenten con disponibilidad de tiempo

4.     Comportamiento:
Deberá procurarse en todo momento que los miembros del equipo:
·       Sean  amables
·       Tengan una aproximación directa de la población afectada
·       Depongan actitudes prepotentes
·       Mantengan un espíritu positivo
·       No generan falsas expectativas en la gente

5.     Transporte:
Facilitar o interceder ante otras entidades para que los miembros del equipo dispongan del transporte necesario para acceder a las zonas de evaluación.

6.     Telecomunicaciones:
Facilitar o interceder ante otras entidades para que los miembros del equipo puedan transmitir sus comunicados con la periodicidad establecida.

7.     Coordinación:
Integración y comunicación con los demás equipos que se encuentren trabajando en la zona afectada, intercambiar información permanentemente, sincronizando esfuerzos.

8.     Centralización de los reportes:
Es conveniente que el equipo de evaluación de daños comprenda que las instituciones y organizaciones requieren de su información, y presionaran para disponer de ella oportunamente. Se debe cumplir con los siguientes criterios:
·       Objetividad
·       Oportunidad
·       Responsabilidad
·       Cobertura
  

COMENTARIO

 Si bien el EDAN debe aplicarse siempre que existan daños en una parte mayoritaria de una comunidad para aportarnos información objetiva y exacta, debemos tomar en cuenta que su aplicación despertará expectativas en las familias afectadas de la llegada de Ayuda Humanitaria externa.

Como saben, esta Ayuda Humanitaria externa solo llega cuando las capacidades locales para afrontar el desastre son rebasadas. Por ejemplo, la Red Civil de Ayuda Humanitaria asesorada por el PNUD solo se activa cuando tenemos desastres de un nivel III ó IV (daños en muchos municipios que rebasan la capacidad de respuesta de su gobierno estatal).

Debemos tomar esto en cuenta al decidir la aplicación del EDAN, y siempre aclararlo a la población afectada al momento de la aplicación.

 



EDAN-SM “EVALUACIÓN DE DAÑOS Y ANÁLISIS DE NECESIDADES EN SALUD MENTAL EN SITUACIONES DE DESASTRES”
 La evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN) por el sector salud es una medida de gran importancia para la toma adecuada de decisiones en situaciones de desastres, que implica no sólo la salud de la población sino también las condiciones sanitarias existentes como consecuencia del suceso y la valoración del estado de los establecimientos de salud. No es un proceso fijo o estático; por el contrario, es dinámico y cambia diariamente, por lo cual debe realizarse con un carácter continuo y sistemático, mediante instrumentos confiables que faciliten la tarea de recopilación y análisis de la información.

 La evaluación rápida de la situación de salud mental después de un desastre o emergencia es parte del EDAN de salud y se constituye en una herramienta que facilita definir, con la  mayor objetividad posible, las acciones prioritarias e inmediatas que se requieran en este campo. Incluye el registro cuantitativo y cualitativo de la localización, extensión y gravedad de los efectos psicosociales que produce el acaecimiento; implica, también, determinar la situación de los servicios de salud mental y su capacidad funcional de respuesta.



Para facilitar este trabajo, es conveniente disponer de guías prácticas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) publicó recientemente el Manual para la evaluación de daños y análisis de necesidades en salud. El presente trabajo es una continuación de este esfuerzo.
La evaluación puede ser adelantada por personal de salud local o externo. El personal local, por residir en el mismo sitio, responde inmediatamente desplazándose de manera rápida; generalmente conocen la situación previa al desastre y disponen de mayores elementos de juicio sobre el verdadero impacto del suceso. Sin embargo, la vinculación emocional y la afectación personal pueden comprometer la objetividad de la evaluación. Por lo tanto, es importante que existan instrumentos previamente establecidos y que el personal externo especializado actúe en los procesos de evaluación, de manera conjunta y en forma coordinada con el personal local.
El personal que presumiblemente trabaje en la realización de la evaluación debe ser entrenado con antelación; uno de los requisitos es que esté preparado para trabajar bajo presión.
Para la evaluación en salud mental se toman como período de referencia los primeros 30 días, a partir de la presentación del suceso (periodos crítico y pos crítico inmediato). Este tiempo puede ser variable según la magnitud del desastre y las circunstancias específicas. Se definen tres etapas del proceso:

Inicial: se efectúa en las primeras 72 horas posteriores al evento.
Intermedia: registra la evolución de la situación de salud mental en forma continua durante las primeras cuatro semanas.
Final: se lleva a cabo al finalizar la etapa intermedia.

Objetivos
1.      Describir el impacto humano del evento adverso, destacando los aspectos culturales, las coyunturas políticas y las formas de organización social existentes en la población afectada.
2.     Identificar la problemática de salud mental, incluidas la morbilidad y la mortalidad.
3.     Evaluar las necesidades psicosociales prioritarias de la población afectada.
4.     Describir las formas de respuestas institucionales (planes y servicios de salud mental existentes) y de la población; así como la eficacia de los mecanismos de afrontamiento.
5.     Hacer recomendaciones para la acción.


Recomendaciones: Antes del suceso

En los preparativos para la respuesta (antes del desastre), se recomienda disponer de un diagnóstico o análisis actualizado de la situación de salud mental (3-5). Éste debe incluir un mapa de riesgos psicosociales y recursos de salud mental.
Se sugiere que contenga lo siguiente:

1.      Descripción de la población (aspectos cuantitativos y cualitativos), con énfasis en lo  sociocultural.
2.     Aspectos generales de la economía local.
3.     Recursos, servicios y programas de salud mental Existentes.
4.     Análisis breve de la situación psicosocial existente previa al evento traumático.



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