EDAN “EVALUACIÓN
DE DAÑOS Y ANÁLISIS DE NECESIDADES”
La Evaluación de Daños y Análisis de
Necesidades (EDAN) es una herramienta utilizada para conocer el grado de
afectación que la población ha sufrido ocasionado por un evento adverso en un
lugar y tiempo determinado.
Criterios para
decidir su Aplicación:
Este instrumento de medición
cuali-cuantitativo de la extensión, gravedad y localización de los efectos de
un evento adverso; se aplica únicamente cuando un porcentaje del 50% ó mayor de
la población ha sido afectado, y cuando ésta no cuenta con los propios medios
para responder a las afectaciones ocasionadas. Es preferible que se trate de una
“auto-evaluación” por parte de la brigada local de EDAN
Tipos de
Evaluación:
1.
EDAN
General Preliminar:
Se aplica
antes de las primeras 8 horas de la ocurrencia del evento. Es la evaluación que
nos dará una primera apreciación del desastre, teniendo como referencia la
información previa del lugar en que ha ocurrido la emergencia.
2 2. EDAN General Complementaria:
En situaciones en las que las primeras
24 horas no es posible entrar a algunas comunidades, obtener información de
calidad, o bien, cuando el evento que produce el desastre se sigue presentando
en forma acumulativa cuando las lluvias se siguen presentando), se aplica de
nuevo el EDAN una vez pasadas las primeras 72 horas, o tantas veces como sea
necesario si las condiciones causantes del desastre presentan un cambio.
3. EDAN
Específica:
Luego de la
EDAN General, es posible que se requieran evaluaciones específicas para temas
en los que los daños son especialmente graves, o bien para los que hay interés
de algún fondo de respuesta ó de recuperación.
CÓMO
IMPLEMENTAR EL EDAN ANTE UN EVENTO QUE GENERA EFECTOS ADVERSOS
1. Verificación de la situación:
Antes
de pensar en la constitución de un equipo EDAN, se debe comprobar de antemano
la ocurrencia del evento destructivo, localización, población que allí vive y
demás datos de información previa (condiciones de acceso, salud, antecedentes
sociales y políticos, idiosincrasia de la población, recursos disponibles,
infraestructura de servicios, historia de desastres, posibles contactos).
2. Identificación del
coordinador de la evaluación:
Constituye
uno de los puntos más difíciles, ya que de este dependerá el éxito o fracaso
del trabajo. Deberá del una persona con gran capacidad para el manejo de
personal, el trabajo en equipo, con iniciativa y constancia, conocimiento del
trabajo en desastres y con disposición interdisciplinaria e interinstitucional.
3. Integración del equipo(s)
Compuesto
por un coordinador, por un grupo técnico o coordinadores locales (buscando la
mayor interdisciplinariedad posible).
Criterios
sugeridos como equipo:
·
Que
conozcan el lugar
·
Que
tengan educación básica
·
Que
tengan alguna experiencia en desastres
·
Que
tengan experiencia en el tema a evaluar
·
Que
cuenten con disponibilidad de tiempo
4. Comportamiento:
Deberá
procurarse en todo momento que los miembros del equipo:
·
Sean amables
·
Tengan
una aproximación directa de la población afectada
·
Depongan
actitudes prepotentes
·
Mantengan
un espíritu positivo
·
No
generan falsas expectativas en la gente
5. Transporte:
Facilitar
o interceder ante otras entidades para que los miembros del equipo dispongan
del transporte necesario para acceder a las zonas de evaluación.
6. Telecomunicaciones:
Facilitar
o interceder ante otras entidades para que los miembros del equipo puedan
transmitir sus comunicados con la periodicidad establecida.
7. Coordinación:
Integración
y comunicación con los demás equipos que se encuentren trabajando en la zona
afectada, intercambiar información permanentemente, sincronizando esfuerzos.
8. Centralización de los
reportes:
Es
conveniente que el equipo de evaluación de daños comprenda que las
instituciones y organizaciones requieren de su información, y presionaran para
disponer de ella oportunamente. Se debe cumplir con los siguientes criterios:
·
Objetividad
·
Oportunidad
·
Responsabilidad
·
Cobertura
Si bien el EDAN debe aplicarse siempre que
existan daños en una parte mayoritaria de una comunidad para aportarnos
información objetiva y exacta, debemos tomar en cuenta que su aplicación
despertará expectativas en las familias afectadas de la llegada de Ayuda
Humanitaria externa.
Como saben, esta Ayuda Humanitaria
externa solo llega cuando las capacidades locales para afrontar el desastre son
rebasadas. Por ejemplo, la Red Civil de Ayuda Humanitaria asesorada por el PNUD
solo se activa cuando tenemos desastres de un nivel III ó IV (daños en muchos
municipios que rebasan la capacidad de respuesta de su gobierno estatal).
Debemos tomar esto en cuenta al
decidir la aplicación del EDAN, y siempre aclararlo a la población afectada al
momento de la aplicación.
EDAN-SM
“EVALUACIÓN DE DAÑOS Y ANÁLISIS DE NECESIDADES EN SALUD MENTAL EN SITUACIONES DE
DESASTRES”
La evaluación de daños y
análisis de necesidades (EDAN) por el sector salud es una medida de gran
importancia para la toma adecuada de decisiones en situaciones de desastres,
que implica no sólo la salud de la población sino también las condiciones
sanitarias existentes como consecuencia del suceso y la valoración del estado
de los establecimientos de salud. No es un proceso fijo o estático; por el
contrario, es dinámico y cambia diariamente, por lo cual debe realizarse con un
carácter continuo y sistemático, mediante instrumentos confiables que faciliten
la tarea de recopilación y análisis de la información.
La evaluación rápida de la situación de salud
mental después de un desastre o emergencia es parte del EDAN de salud y se
constituye en una herramienta que facilita definir, con la mayor objetividad posible, las acciones
prioritarias e inmediatas que se requieran en este campo. Incluye el registro
cuantitativo y cualitativo de la localización, extensión y gravedad de los
efectos psicosociales que produce el acaecimiento; implica, también, determinar
la situación de los servicios de salud mental y su capacidad funcional de
respuesta.
Para
facilitar este trabajo, es conveniente disponer de guías prácticas. La Organización
Panamericana de la Salud (OPS/OMS)
publicó recientemente el Manual para la evaluación de daños y análisis de
necesidades en salud. El presente trabajo es una continuación de este esfuerzo.
La
evaluación puede ser adelantada por personal de salud local o externo. El
personal local, por residir en el mismo sitio, responde inmediatamente
desplazándose de manera rápida; generalmente conocen la situación previa al
desastre y disponen de mayores elementos de juicio sobre el verdadero impacto
del suceso. Sin embargo, la vinculación emocional y la afectación personal
pueden comprometer la objetividad de la evaluación. Por lo tanto, es importante
que existan instrumentos previamente establecidos y que el personal externo
especializado actúe en los procesos de evaluación, de manera conjunta y en
forma coordinada con el personal local.
El
personal que presumiblemente trabaje en la realización de la evaluación debe
ser entrenado con antelación; uno de los requisitos es que esté preparado para
trabajar bajo presión.
Para
la evaluación en salud mental se toman como período de referencia los primeros
30 días, a partir de la presentación del suceso (periodos crítico y pos crítico
inmediato). Este tiempo puede ser variable según la magnitud del desastre y las
circunstancias específicas. Se definen tres etapas del proceso:
• Inicial: se efectúa en las primeras 72 horas posteriores al
evento.
• Intermedia: registra la evolución de la situación de salud
mental en forma continua durante las primeras cuatro semanas.
• Final:
se lleva a cabo al finalizar la etapa intermedia.
Objetivos
1.
Describir el impacto humano
del evento adverso, destacando los aspectos culturales, las coyunturas
políticas y las formas de organización social existentes en la población
afectada.
2. Identificar la problemática de salud mental, incluidas la
morbilidad y la mortalidad.
3. Evaluar las necesidades psicosociales prioritarias de la
población afectada.
4. Describir las formas de respuestas institucionales (planes y
servicios de salud mental existentes) y de la población; así como la eficacia
de los mecanismos de afrontamiento.
5. Hacer recomendaciones para la acción.
Recomendaciones:
Antes del suceso
En
los preparativos para la respuesta (antes del desastre), se recomienda disponer
de un diagnóstico o análisis actualizado de la situación de salud mental (3-5).
Éste debe incluir un mapa de riesgos psicosociales y recursos de salud mental.
Se
sugiere que contenga lo siguiente:
1.
Descripción
de la población (aspectos cuantitativos y cualitativos), con énfasis en lo sociocultural.
2.
Aspectos
generales de la economía local.
3.
Recursos,
servicios y programas de salud mental Existentes.
4. Análisis breve de la situación psicosocial existente
previa al evento traumático.