TÉCNICAS
DE PROTECCIÓN DE LA SALUD MENTAL EN LOS EQUIPOS DE PRIMERA RESPUESTA
TÉCNICAS DE PROTECCIÓN DE LA SALUD
MENTAL EN LOS EQUIPOS DE RESPUESTA
1.- Reducir la
excitación
Existe varias estrategias para romper el ciclo de la tensión,
obviamente identificar el agente estresor es un gran comienzo, esto va a
permitir identificar qué cosas nos alteran o trastornan, pero debemos de
recordar que no es posible ni deseable quitar todos los estresores de nuestra
vida porque son ellos los que motivan, si los quitáramos nuestras aspiraciones
y desafíos desaparecerían haciendo de nuestra vida una secuencia monótona.
En vez de evitarlos nosotros podemos reconstruir nuestro
comportamiento diario para reducir la frecuencia de encuentros con los
estresores negativos, sin tener que sacrificar nuestras metas, el método para
abordar esto es una técnica desarrollada por Allen y Hyde, que la llamaron
“Diseño social”, este método se orienta a enseñarnos que existe más de una
forma de resolver un problema o enfrentar una situación social o hacerla
menos estresante, los pasos presentados en forma de interrogantes a
seguir son los siguientes:
·
Identifique el estresor: Es decir que es lo que le está causando malestar emocional
·
Defina el estresor: De lo anterior que parte es la resulta muy estresante, por
ejemplo olores, lugares, sonidos, personas.
·
Puede el estresor ser
evitado totalmente: Si es posible simplemente evítelo
o modifíquelo pidiendo ayuda, comprometiendo a otras personas, realizando una
acción administrativa, etc. pero si no proceda al siguiente paso.
·
Qué ocurre si el estresor
es evitado: En esta etapa se debe uno de
preguntar que perdería yo si el estresor es evitado, tendría algún problema
administrativo, afectaría mis planes o proyectos de vida.
·
Generar alternativas: La lluvia o tormenta de ideas es muy importante, anotando
aquellas ideas que le sean útiles teniendo en cuenta lo planteado en el paso anterior.
·
Evalúe sus alternativas: Pregúntese si estas alternativas planteadas son factibles
elimine aquellas que pueden generar más estrés Seleccione la mejor alternativa
póngala a prueba Reevalúela y mejórela de ser posible. Practique esta técnica
hasta que sea una costumbre.
2.-
Administración del tiempo
La planificación del tiempo y de las actividades o compromisos
es muy importante para reducir el estrés, el acostumbrarse a llevar una agenda
o un block de notas ayuda, también póngase metas y diseñe planes para
alcanzar estas metas, con pasos realistas y alcanzables a corto plazo.
3.- La
negociación con la mente
En la administración del estrés esta técnica consiste en una revaloración
cognitiva (pensamiento) que nos permite controlar el estrés y sus significado
que nosotros le damos para nuestra vida, muchas personas tienden a darle un
significado catastrófico a lo que les pasa, piensa que nunca van a poder
sobreponerse o que se están volviendo locos, al respecto muchos psicólogos le
dicen a ud. que no hay nada tan horroroso que no tenga algún elemento positivo
y no sea una oportunidad para su crecimiento personal, esta revaloración
cognitiva nos ayuda a encontrar el aspecto positivo de lo que nos esta pasando
en lugar de solamente centrarnos en los aspectos negativos, trate de
interpretar el suceso como un desafío en vez de un motivo para desesperarnos.
4.-
Técnicas de relajación
Actualmente el Instituto de Salud Mental de los Estados Unidos,
la FEMA y el Departamento de incendios USA, recomiendan la Implementación
de técnicas de relajación concebidas como el manejo de la respiración profunda,
la meditación y la relajación progresiva de los músculos, estas técnicas deben
de ser dirigidas por un psicólogo emergencista.
5.-
Administración del tiempo libre
Saber como administrar nuestro tiempo libre es muy importante
muchas personas no saben como utilizarlo y lo malgastan en actividades
rutinarias otras se niegan a tomar un descanso y otras inclusive se llevan trabajo
a casa o están pensando en lo que se estará haciendo en el trabajo en su
ausencia.
Planifique su tiempo libre, recuerde que el tiempo libre no es
solamente no hacer nada, muchas veces el cambiar de actividad y realizar aquel
pasatiempo favorito, reúnase con personas que no estén vinculadas al servicio
de emergencias, disfrute de una buena conversación con un viejo amigo,
dedíquele tiempo a su pareja o esposa a solas o con sus hijos y sobre todo deje
el radio en el cuartel o simplemente apagelo.
G.-
Participación de la familia
La pasión por el trabajo en los servicios de emergencia, también
involucran a la familia, muchas parejas, esposas o hijos guardan por años
profundos resentimientos porque sus esposos, padres, hijos o parejas no les
dedican un poco de tiempo, que les escuchen sus problemas o necesidades o
simplemente viven a sobresalto de que algo malo les pueda pasar.
Se debe de involucrar a la familia en la actividad del servicio
de emergencia, deben saber cuáles son las exigencias y las consecuencias sobre
la salud de sus parejas o esposos, motivárseles a que se conozcan entre ellas y
sean capaces de darse apoyo en el momento que se requiera.
son característicos de las
situaciones de desastres (4).
• Ausencia de un lugar dónde descansar,
déficit en el suministro oportuno de agua potable y comida, ausencia de
servicios higiénicos y de privacidad.
• Falla en la misión (rescatar
personas con vida, apagar un incendio, llegar en forma oportuna con la ayuda
humanitaria, etc.), especialmente, si se presentó por descuido, impericia,
agotamiento o confusión en las órdenes.
• Presión ocupacional: la necesidad
de cumplir con muchas tareas en forma rápida y oportuna.
• Demandas del trabajo que requiere
de un gran esfuerzo físico y mental por tiempo prolongado y en condiciones
adversas. Además, exige de precisión de criterios, juicio, habilidad para
elaborar cálculos y decidir muchas veces entre la vida y la muerte.
• Interferencia en sus funciones: se
presenta cuando equipos de respuesta de diferentes instituciones trabajan
juntos por primera vez o cuando existe rivalidad entre ellos. Puede ocurrir que
intenten imponer sus propios estilos y procedimientos o traten de captar la
atención de los medios de comunicación social.
• Bajas recompensas: los integrantes
de los equipos de respuesta son extremadamente sensibles al reconocimiento de
tipo social (no necesariamente material); tienden a reaccionar con elevados
niveles de frustración cuando no son reconocidos en forma oportuna.
• Conflicto en las funciones: cuando
el trabajador se enfrenta ante situaciones de difícil decisión, como es el caso
del personal que tiene que decidir entre su trabajo y su participación en una
emergencia de larga duración, entre su responsabilidad familiar y su ausencia prolongada
por las demandas de un desastre, o cuando se tiene que actuar como jefe o como
amigo.
• Ambigüedad en la función: cuando
los trabajadores de los equipos de desastre se encuentran en una atmósfera de
confusión e incertidumbre, en relación con el tipo de trabajo que tienen que
realizar, el alcance de sus responsabilidades o los objetivos por cumplir,
debido a la inexistencia de planes o que estos no son aplicables.
• Incomodidad en la función: cuando
el personal tiene que realizar tareas para las cuales no han sido preparados.
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Que requieren una acción correctiva
inmediata
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Que no requieren una acción
correctiva inmediata
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Aspecto físico
• dolor en el pecho
• dificultad respiratoria • presión arterial alta • arritmia cardiaca • señales de choque • deshidratación excesiva • vértigo • vómito excesivo |
Aspecto físico
• náuseas
• malestar estomacal • temblor • sudoración profusa • diarrea • aceleración del pulso • dolores musculares • boca seca • alteraciones del sueño • sobresaltos • problemas en la visión • fatiga |
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Aspecto cognitivo
• dificultad para tomar decisiones
• estado hiperalerta • confusión mental generalizada • desorientación en persona, tiempo o lugar • dificultad para nombrar artículos familiares • dificultad para reconocer a personas familiares |
Aspecto cognitivo
• turbación
• dificultad para el cálculo • concentración deficiente • tendencia a culpar a terceras personas • dificultad para mantener la atención |
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Aspecto emocional
• reacciones fóbicas
• pérdida del control emocional • reacciones de pánico • emociones impropias |
Aspecto emocional
• pesar
• tristeza • extrañamiento |
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Aspecto conductual
• violencia
• actos antisociales • labilidad emocional, como llorar por cualquier cosa • explosiones de enojo • extrema hiperactividad |
Aspecto conductual
• cambio en la forma habitual de
actuar
• alejamiento • suspicacia • cambios en su comunicación interpersonal • cambios en las relaciones interpersonales • aumento o disminución del apetito • aumento en el consumo de tabaco o alcohol • estado hiperalerta • excesivo silencio • comportamiento inusitado |
PROTECCIÓN DE LA SALUD MENTAL EN LOS
EQUIPOS DE RESPUESTA
Santiago Valero.
No existe ningún tipo de entrenamiento que pueda eliminar completamente la posibilidad de que una persona que trabaja con víctimas y cantidades importantes de lesionados y cadáveres en el marco de una situación de desastre, sea afectada en el orden psíquico. Los trabajadores de emergencias enfrentan situaciones específicas, como pueden ser la falla en la misión, la vivencia de excesivo sufrimiento humano, las muertes traumáticas, los cuerpos mutilados o quemados, las situaciones amenazantes para su propia integridad física, la pérdida de compañeros de equipo o presenciar accidentes masivos (1, 2).
El estrés agudo es uno de los riesgos
ocupacionales más graves en el servicio de emergencias, porque afecta la salud
y el desempeño en el trabajo, así como la vida familiar y espiritual.
El evento traumático puede producir
una serie de reacciones emocionales, conductuales y fisiológicas, y tiene el
potencial de interferir en las habilidades para actuar en el lugar de las
operaciones en forma inmediata o, posteriormente, en el retorno a la rutina
laboral y familiar (2). Los problemas emocionales también pueden promover el
mayor consumo de alcohol o drogas.
Es responsabilidad de los líderes
proteger no solamente la salud física sino también la salud mental de los
integrantes de los equipos de respuesta como única garantía para cumplir con
éxito las tareas y proteger al personal contra los efectos destructivos del
estrés.
El trabajo en desastres y emergencias
incluye el enfrentamiento a situaciones estresantes, como las siguientes:
• Largas horas de esfuerzo continuo.
• Lucha contra el tiempo por salvar
vidas.
• Trabajo en ambientes adversos
(estructuras colapsadas, derrames químicos, etc.).
• Trabajo en condiciones climáticas
adversas (lluvias persistentes, réplicas de sismos y otras).
• Labores pesadas (como remoción de
escombros).
• Presión por tener que trabajar ante
la presencia de periodistas.
• Equipo inadecuado o insuficiente.
• Alteración en el ritmo diario de
vida (como dormir y comer).
• Labor de triage (procedimiento
utilizado para clasificar a los heridos, lesionados y afectados, en el lugar
del incidente, según su gravedad y prioridad para la atención y evacuación).
• Servicios públicos esenciales
destruidos.
• Presión por parte del público por
encontrar a sus familiares desaparecidos.
• Información confusa o
contradictoria, rumor o desinformación.
Factores de riesgo
Existen condiciones que influyen en
la eficiencia de los equipos de respuesta y que favorecen la aparición de
problemas psicosociales. A continuación abordamos algunos de ellos (4).
Factores individuales
• Enfermedades crónicas como asma,
cardiopatías, hipertensión arterial, úlceras y diabetes, entre otras.
• Problemas o situaciones previas que
provocaron estrés, por ejemplo, la pérdida del empleo, conflictos familiares,
divorcio, enfermedades de algún miembro de la familia, etc. Las experiencias
traumáticas anteriores vulneran la capacidad de resistencia y pueden dar lugar
a reacciones violentas o incapacitantes.
• La edad: los más jóvenes están más
propensos a sufrir problemas emocionales que los mayores (2). Se recomienda que
los adolescentes y jóvenes sean destinados a labores administrativas u
organizativas y se evite exponerlos a situaciones de gran sufrimiento humano.
• Pérdidas personales o lesiones: en
ocasiones, los integrantes de los equipos de ayuda han perdido familiares
cercanos o bienes personales en el desastre; esta situación los puede
incapacitar para tomar decisiones objetivas o hacer perder la concentración
necesaria para realizar sus labores.
• El personal de respuesta puede
resultar lesionado por las labores encomendadas y tener que ser retirado del
lugar; los sentimientos de frustración y de culpa pueden ser muy grandes al
sentir que no pueden seguir realizando las acciones para las cuales han sido preparados.
• Las primeras personas que llegan a
la emergencia, o los que tienen mayor contacto con las víctimas, tienen más
problemas psicológicos que los que van llegando posteriormente debido,
fundamentalmente, al impacto visual que puede ejercer la magnitud de la
devastación sufrida y el estado en que se encuentren las personas o los
cadáveres.
Factores interpersonales
• Las responsabilidades laborales
pueden generar situaciones de conflicto con la familia, por ejemplo, por un
lado, querer participar en las labores de la emergencia, y, por otro, la
presión familiar para que se cumpla con las responsabilidades, en especial, si
se tienen hijos pequeños o familiares enfermos.
• El tiempo prolongado de separación
de los integrantes de los equipos de respuesta de sus estructuras de soporte
social (familia, comunidad, amigos, etc.) puede generar sentimientos de
nostalgia y de haber sido olvidados.
• Muchas peculiaridades propias de
cada personalidad (humor negro, conducta desconfiada, tardanza, mal humor,
etc.) son normalmente aceptadas; sin embargo, en situaciones de emergencias y
cuando los colectivos están bajo presión prolongada, pueden causar conflictos
interpersonales.
Factores comunitarios
• Los medios de comunicación social y
los curiosos en la escena de la emergencia pueden contribuir a aumentar la
presión emocional sobre los equipos de respuesta.
• La presencia de grupos armados o de
violencia política hace que el desempeñar labores humanitarias incremente el
riesgo y la tensión, en especial, si hay antecedentes de violaciones de los
derechos humanos, secuestros y muertes que involucran también a los integrantes
de los equipos de respuesta.
Factores propios del desastre
• El tipo de desastre afecta de
diferentes formas a la comunidad. Un desastre de tipo tecnológico produce más
estrés para las víctimas y los equipos de respuesta que los desastres
naturales; causan gran sentimiento de cólera porque, tal vez, podría haberse
evitado. También, produce mayor temor e incertidumbre porque el agente causante
del desastre (fuga radioactiva, contaminación química, etc.) no puede verse, es
de difícil control y sus efectos duran mucho tiempo.
• Los desastres que suceden de noche
producen más víctimas y problemas emocionales que los que ocurren durante el
día, porque la gente está dormida; su respuesta inicial es más lenta y más
confusa, lo que dificulta la orientación y la evacuación.
• La duración del desastre también es
un factor que afecta, no solamente a la población, sino también a los equipos
de respuesta.
• El grado de incertidumbre y la
presencia de réplicas en el caso de los grandes sismos, la inestabilidad de
estructuras colapsadas, la presencia de materiales peligrosos que no son
registrados por los sentidos, los rumores de grupos armados en la zona o la amenaza
de ataques son, entre otras, condiciones que influyen sobre los equipos de
respuesta.
• El cambio repentino del aspecto
físico de la comunidad (cuando el evento adverso ha sido muy devastador) tiende
a dificultar la comprensión de lo acontecido y tiene un fuerte impacto
psicológico sobre los sobrevivientes y los equipos de respuesta.
• Las situaciones que generan las
emergencias complejas representan una amenaza permanente a la integridad física
de la población y de los equipos de respuesta.
Estímulos traumáticos
Estímulos traumáticos
A través de sus experiencias, los
integrantes de los equipos de respuesta han aprendido una serie de estrategias
para evitar quedar inmovilizados por las escenas de un desastre. Sin embargo,
hay algunos estímulos traumáticos que afectan seriamente a este personal como,
por ejemplo, los siguientes:
• Entrar en contacto directo con
víctimas durante un tiempo prolongado, mientras luchan por lograr su rescate o
atención; en ocasiones, algunas de ellas mueren.
• Encontrar cadáveres de niños o con
graves heridas; el personal tiende a identificarse con ellos, en especial, si
tienen hijos con edades similares.
• La presencia de gran número de
cadáveres, en especial, si están seriamente mutilados o tienen varios días, o
si descubren conocidos entre ellos.
Actividades preventivas
El personal profesional especializado
en salud mental que realice intervenciones psicosociales con los integrantes de
los equipos de primera respuesta debe, en la medida de lo posible, pertenecer a
sus filas y conocer internamente las características de su trabajo (3).
A continuación, se propone una serie
de actividades para prevenir los efectos negativos del trabajo de los equipos
de respuesta:
• Debe existir una cuidadosa
selección de los postulantes a integrarse a los equipos de respuesta, con
especial énfasis en el descarte de personas con trastornos de personalidad.
• Definir perfiles para cada tipo de
especialidad o labor en el trabajo de respuesta, como son las labores de
rescate, atención de salud, combate de incendios, manejo de materiales
peligrosos y trabajo humanitario en emergencias complejas, entre otros, con la
finalidad de poder designar al personal más idóneo para cada tipo de tarea.
• Pautar, como rutina anual, un
proceso de evaluación en salud mental con la finalidad de identificar de manera
oportuna el agotamiento emocional, los síntomas de estrés postraumático y otros
trastornos psíquicos.
• Establecer anualmente actividades
de prevención del estrés ocupacional y autocuidado de la salud mental
orientado, diseñando y difundiendo materiales educativos de fácil lectura y
comprensión.
• Incluir en las acciones de
protección de la salud mental una amplia gama de trabajadores; un ejemplo puede
ser el personal que se desempeña en las centrales telefónicas de emergencias.
• Extender los cuidados de la salud
mental a las familias de los integrantes de los equipos de respuesta, con la
finalidad de prevenir la violencia y otros conflictos familiares, así como para
involucrarlas en el conocimiento del trabajo que realizan estos equipos y el
estrés al cual están sujetos.
• Los programas de capacitación y
entrenamiento deben evaluar la capacidad de los participantes para trabajar
bajo presión, realizar labores en equipo, tolerar la frustración y manejar el
miedo.
• Incluir temas relacionados con el
autocuidado de la salud mental, en los contenidos temáticos.
• Enseñar a reconocer las reacciones
psicológicas que requieren una acción correctiva inmediata, con la finalidad de
dar el apoyo necesario en forma oportuna.
• Preparar un grupo de intervención
en crisis conformado por personal con experiencia, que se encargará de dar la
información a la familia, cuando un integrante de los equipos de respuesta
resulte lesionado o fallezca en cumplimiento del servicio.
Alimentación
La alimentación para el personal involucrado en una misión
prolongada debe ser de gran interés para los directivos de los equipos de
respuesta, si desean tener al personal activo y funcionando.
Sugerencias
• Durante los períodos de estrés
agudo o crónico, las fuentes de vitaminas y sales minerales en los alimentos
pueden resultar insuficientes, por lo que se hace recomendable la ingestión de
cantidades adicionales de vitaminas B y C.
• Se recomienda la ingestión
periódica de líquidos, en especial, los que contengan electrolitos o jugos
naturales, que pueden llevarse en cantimploras o termos.
• El personal de emergencias no
necesita alimentos ricos en azúcares. Existe una tendencia a dar caramelos,
dulces, gaseosas y chocolates a los trabajadores de emergencia, con la falsa
creencia de que esto ayuda a reponer energías. Se recomienda su sustitución por
frutas.
• La cafeína puede aumentar el ritmo
cardiaco, elevar la presión sanguínea y provocar una mayor demanda de oxígeno;
su consumo excesivo puede causar dolores de cabeza, diarrea, inquietud,
arritmia cardiaca, nerviosismo, irritabilidad e insomnio. Cualquier cantidad de
cafeína mayor de 250 mg por día se considera excesiva y casi siempre ocasiona
efectos negativos; algunas personas reaccionan negativamente a la cafeína a
dosis menores. Se debe tener presente que cada taza contiene aproximadamente
110 mg de cafeína; a esta cantidad se agregan otras cantidades obtenidas de
otras fuentes, como el chocolate, el té y las bebidas de cola. Se recomienda
reducir o evitar el consumo de café, té, bebidas de cola o chocolate; es mejor
sustituirlos por agua mineral, jugo de frutas o leche, sales hidratantes y
electrolitos por vía oral.
• Las grasas no son una buena fuente
de energía en situaciones de emergencia en la cuales el personal de respuesta
está sometido, frecuentemente, a una elevada actividad física, ya que las
grasas necesitan tomar oxígeno del cuerpo para poder desdoblarse.
• Es recomendable una alimentación
alta en calorías con productos no perecederos, como frutas secas, avellanas,
granos, nueces, etc.
• Recordar que, en una situación de
estrés, la digestión se hace lenta por la redistribución de la sangre hacia los
músculos y el cerebro; por consiguiente, una comida difícil de digerir o muy
abundante puede traer problemas.
• Evitar el consumo de alcohol.
Actividad física
• Practicado como medida preventiva
contra el estrés, el ejercicio físico exige cierta regularidad; 30 minutos,
tres veces por semana, aportan efectos beneficiosos.
• Después de un periodo de servicio,
no es recomendable dormir de inmediato; debería hacerse un poco de ejercicio
físico antes.
• La actividad física metaboliza los
subproductos de la reacción de estrés, los cuales, de otro modo, podrían ser
nocivos (1).
• Sustancias como la noradrenalina
hacen más vulnerable a la persona con respecto a las emociones negativas, como
el miedo y la cólera; la actividad física ayuda a su metabolismo.
Pautas para el cuidado de la salud mental en operaciones de desastres
• Durante la fase de alarma,
proporcionar al trabajador de respuesta toda la información posible sobre lo
acontecido.
• Informar de manera regular a los
miembros de los equipos de respuesta sobre el estado de sus familiares y su
localización.
• Cada miembro de los equipos de
respuesta debe desarrollar un sistema de acompañamiento con otro trabajador.
Los dos deben estar vigilantes y atentos entre sí, preguntándose cómo se
sienten, recordarse la hora de tomar sus alimentos y darse aliento mutuamente
(6).
• En las operaciones de larga
duración, los trabajadores deben tomar un tiempo de descanso, con la finalidad
de evitar la fatiga emocional y los errores (7).
• Establecer una reunión en cada
cambio de turno o de equipo para intercambiar información y comunicar qué es lo
que está ocurriendo; esto también sirve como oportunidad para desfogar
frustraciones y malas interpretaciones. Debe permitirse que se hable sobre los
sentimientos y no censurarlos. Tener a quién recurrir y con quién hablar,
alguien que pueda ofrecer consuelo, ayuda y sugerencias, protege del impacto
negativo de los rigores y las vivencias de las operaciones de emergencias.
• Se sugiere que se realicen
caminatas conjuntas lejos del área de trabajo, hablándose de temas comunes y no
solamente lo referido al desastre.
• Organizar actividades sociales y
practicar algún deporte, de preferencia no competitivo.
• Mantener el contacto con los amigos
y la familia. Cuando se empacan las cosas para salir al lugar del desastre, es
bueno incluir en el equipo artículos que le permitan mantener un contacto
psicológico con la familia (fotos, tarjetas humorísticas, etc.).
• El contacto telefónico frecuente
(cuando es posible) con la familia y las amistades es vital; permite
intercambiar experiencias y saber cómo están sus seres queridos e impide que
cuando se retorne al hogar se sienta como un extraño.
• Fomentar la integración del equipo
de trabajo; si el individuo siente que cuenta con el apoyo del grupo, se verá
protegido contra los efectos negativos del estrés.
Los equipos o profesionales de salud mental pueden y deben jugar un importante papel en la atención de los miembros de equipos de respuesta. Pueden observar el funcionamiento de los trabajadores, darles soporte, ofrecer atención especializada si se requiere y avisar a los líderes o tomadores de decisiones sobre el nivel de fatiga, así como de las reacciones de frustración o de fracaso.
Pautas para el cuidado de la salud
mental al retornar a las acciones rutinarias
• Las técnicas de relajación, el
manejo de la respiración profunda y la meditación ayudan en el proceso de
recuperación y de retorno a la actividad rutinaria o la vida habitual (5); sin
embargo, no se recomiendan cuando el personal tiene que continuar en las
labores humanitarias o de rescate en poco tiempo.
• Involucrar a la familia contribuye
a prevenir los conflictos en su interior; muchas personas guardan, por años,
profundos resentimientos porque sus padres, hijos o parejas no les dedicaron
tiempo, no les escucharon sus problemas o, simplemente, viven con el temor de
que algo malo les pueda pasar en sus misiones humanitarias. La familia debe
saber cuáles son las exigencias y las consecuencias sobre la salud física y
mental del trabajo que realizan; así mismo, debe motivarse a las familias para que
se conozcan entre sí y sean capaces de darse apoyo mutuo.
• Evitar el consumo de alcohol; si
bien sus efectos iniciales son estimulantes, el efecto final es depresor y
puede provocar la evocación masiva de recuerdos desagradables con el
consiguiente malestar psicológico.
• Escribir relatos de los
acontecimientos les ayuda a algunas personas a revalorar lo sucedido y darle un
sentido a las labores que realizaron, y se convierte en una oportunidad para
que expresen sus sentimientos al respecto.
Recomendaciones para los líderes de los equipos de respuesta
Los líderes o personas con
responsabilidades en los equipos de respuesta deben tener presente las
siguientes recomendaciones, con la finalidad de facilitar el trabajo, mantener
la motivación y la moral, así como para cuidar la salud mental de sus
subordinados y compañeros de tareas:
• El reconocimiento público y
oportuno por el esfuerzo desplegado es muy importante para mantener la
autoestima y la confianza del personal.
• Asegurar un mínimo de condiciones en
el trabajo, como facilidades de servicios higiénicos, alimentación apropiada y
oportuna, agua potable, un lugar de descanso lejos de la escena del desastre y
establecer horarios de trabajo.
• No permitir que el personal retorne
a su rutina diaria sin antes haber pasado por un proceso de apoyo psicológico,
que consiste básicamente en dar la oportunidad para que puedan expresar
libremente sus sentimientos, lo que piensan sobre lo ocurrido, las acciones que
se han realizado y qué es lo que más les ha afectado en la labor realizada; así
mismo, se les debe instruir sobre los posibles síntomas que pueden experimentar
en los días subsiguientes y otras recomendaciones (por ejemplo, alimentación,
ejercicios, etc.). Esta atención puede realizarla el personal de salud mental
asignado al equipo de respuesta.
• En caso de que algún integrante de
los equipos de respuesta sufra una lesión importante, debe ser atendido y
evacuado inmediatamente. Su permanencia prolongada en el terreno de trabajo
tiende a desmoralizar al resto de los integrantes.
• En caso de un incidente que
involucre a un integrante de los equipos de respuesta, evite que la familia se
entere por la prensa u otras vías alternas; debe movilizarse un grupo de
intervención en crisis para informar y atender a la familia.
• Cuando no es posible rotar al
personal porque la situación no lo permite, una estrategia alterna es la de
reasignarlo a tareas diferentes. Esto facilita que se rompa la visión en túnel
que frecuentemente acompaña a un estrés prolongado, que se presenta por el
trabajo agotador.
• Se debe tener presente que los
líderes también pueden afectarse emocionalmente. Un líder agotado puede
fracasar en su labor de dirección.

A. TÉCNICAS DE
INTERVENCIÓN
Una de las tareas
esenciales de los equipos de intervención psicosocial corresponde a la atención
psicológica, ya sea a las personas afectadas, damnificadas, comunidad en
general y a los equipos de primera respuesta. Para el abordaje de los aspectos
psicosociales en Emergencias y Desastres, existen una serie de estrategias y
técnicas de intervención que revisaremos a continuación.
La intervención
en crisis es una estrategia de intervención que se caracteriza por ser
temporal, breve e intensa y que se realiza cuando los recursos propios de la
persona son ineficaces para afrontar determinadas situaciones. Su objetivo
principal es ayudar a reestablecer a la persona afectada a sus niveles
anteriores de independencia lo antes posible.
Este tipo de
intervención no necesariamente surge de una demanda por parte del afectado,
sino que son los propios equipos psicosociales los que la pueden ofrecer. Otra
característica de la intervención en crisis, es que no están predeterminados
sus límites temporales y espaciales, puesto que se desarrolla de acuerdo a lo
que las circunstancias requieran, sin perjuicio de que una vez realizada la
intervención en crisis por el especialista, su misión finaliza, y el afectado
de requerir ser derivado, lo es hacia terceros profesionales.
El contacto físico en
este contexto de intervención es mucho más frecuente que en otros contextos
terapéuticos, sin embargo se debe considerar el origen cultural, la variable de
género del afectado y el tipo de experiencia vivida en la situación de
emergencia o desastre.
Más allá del tipo de
intervención que se utilice, resulta necesario recordar los principios básicos
de toda intervención en crisis en materia de emergencias y desastres:
• Seguridad:
Asegurar la protección y el bienestar físico son parte también de
intervenciones en crisis, como dar un vaso de agua, abrigo, etc.
• Proximidad:
Toda atención psicosocial ha de realizarse en escenarios próximos a la
emergencia o desastre, evitando así “patologizar” la situación trasladando a
todo afectado a centros de salud mental.
• Inmediatez:
La intervención ha de ser una asistencia temprana y contingente, de manera de
aliviar la sintomatología y prevenir una futura cronicidad.
• Normalizar:
Fundamental es no etiquetar o sobre diagnosticar a los sujetos accidentados
como enfermos, pacientes o con reacciones anormales. Transmitir al
afectado que está vivenciando reacciones normales ante situaciones anormales.
• Activar: El objetivo es
activar los recursos propios de la persona para afrontar la situación y sus
redes sociales y comunitarias, ayudando a que la persona recupere y
reestablezca su nivel anterior de funcionamiento.
• Simplicidad: Dar mensajes simples,
breves y directivos cuando lo amerite.
• Flexibilidad: Si las circunstancias
lo ameritan, adaptarse a las necesidades de la situación más allá del plan o
estrategia preestablecida.
A
continuación se expondrán una serie de estrategias de intervención conforme un
evento de emergencia, desastre, catástrofe o crisis, haya ocurrido.
1.
Comunicación durante acciones de rescate o evacuación
Ante situaciones de
carácter estresante, es comprensible y frecuente que la persona afectada se
encuentre emocionalmente alterada. Una experiencia traumática suele ocurrir de
forma inesperada, poniendo a los afectados en peligro, por lo que necesitan ser
rescatados. En dichas situaciones, la persona puede encontrarse asustada,
ansiosa, desorientada e incluso con sensaciones de irrealidad, de que no es
cierto lo que está pasando, por lo que una comunicación enteramente racional
resulta difícil, respondiendo el individuo más bien desde un plano emocional.
Por
esas razones, se recomienda seguir las siguientes pautas:
• Identificarse: La persona
accidentada o en peligro, se mostrará más confiada y comenzará a
tranquilizarse, si primero nos identificamos como miembros por ejemplo, de una
red nacional de apoyo psicológico y le señalamos nuestra intención de ayuda.
• Dar información e
instrucciones: Mantener contacto verbal, sobre todo si se dificulta el contacto visual o
físico, refiriéndose a la persona por su nombre y procurando mantener su
atención. Dar instrucciones en forma calmada, breve y concreta. Recomendable es
que a mayor grado de descontrol de la persona afectada, se emplee un tono de
mayor firmeza y sencillez en las instrucciones. A medida que la persona se ve
más calmada y confiada, se le puede ir explicando las operaciones que se van a
realizar o se están realizando a su alrededor (ej; bomberos, carabineros,
personal de salud, psicólogos, etc.).
• Animar y distraer: Mantener la
cooperación del individuo y evitar que interfiera en la operación de terceros.
Reforzarle la atención en que está haciendo, en sus conductas de evacuación,
rescate, de manera tal de que no se centre en posibles respuestas de ansiedad o
en visualizar por ejemplo, otros cadáveres, llamas, humo, altura, etc.
2.
Comunicación después del rescate o evacuación
Se recomienda:
• Identificarse:
Identificarse y mantener una comunicación y actitud calmada.
• Responder a las
necesidades de información: Hablar con el afectado acerca de lo
ocurrido siempre que lo solicite y nosotros lo consideremos conveniente. En
general resulta tranquilizador explicarle lo que se está realizando, aunque con
excepciones, pues hay personas que les pone más ansiosa dicha información.
• Escuchar y normalizar: Mientras el personal
de bomberos u otros trabajan, se le puede brindar un acompañamiento psicológico
tan sólo escuchando, dejando que se desahogue, haciéndole ver que sus miedos,
ansiedades, nervios son normales ante una situación de alto estrés.
Que no hacer:
• No discutir con la
persona si está alterada o se muestra irritada.
• No intentar hacerla
entrar en razón mediante consejos o explicaciones
complejas.
• No culpar o
moralizar sobre su posible comportamiento imprudente.
• No cortar su llanto
o manifestaciones de dolor o sufrimiento.
• No alentar
manifestaciones de culpabilidad o remordimiento.
3.
La Distracción Atencional
Las personas afectadas
pueden encontrarse ansiosas, desorientadas, con sensaciones de irrealidad, y
ensimismadas. Ante situaciones como esta última, a menudo se experimentan
rumiaciones, es decir, las ideas y pensamientos irracionales invaden en forma
constante e involuntaria, desbordando los sentimientos de la persona afectada.
En la medida que
estas ideas irracionales vayan en ascenso, la persona puede inclusive llegar al
desmayo o desvanecimiento.
Es aquí donde la
técnica de distraer su atención de sus ideas recurrentes, es efectiva. Como por
ejemplo, a familiares de afectados que desconocen la situación de sus seres
queridos, puede ser el brindarle información de última hora que le puede ser
útil, darles bebidas, comidas, pañuelos, todo con el fin de “romper la cadena
de rumiaciones”.
4. Debriefing o CISD (Critical Incident Stress Debriefing)
La técnica conocida
como Debriefing (Critical Incident Stress Debriefing),fue creada por Mitchell
en 1983 como parte de su teoría general sobre intervención en crisis y
desastres naturales, en principio como un programa destinado a reducir el
estrés en el personal de servicios de emergencia (Mitchell 1983; Mitchell y
Everly, 2000). En la actualidad, especialmente a partir de los 90, está técnica
es foco de debate en la comunidad clínica, sin perjuicio de los anterior, es la
técnica quizás más popular para ser aplicada a las personas afectadas en
situaciones de emergencias y desastres.
El Debriefing,
es una técnica grupal o individual, que ayuda a elaborar los acontecimientos y
experiencias vividas en la situación de emergencia o desastre.
5.
Defusing o Desactivación
Este tipo de
técnica se aplica principalmente con los equipos de primera respuesta y
operadores sociales, de manera tal de proporcionarinformación y apoyo,
favoreciendo la ventilación emocional y generar una pausa.
Se aplica
particularmente al final de cada día de trabajo de terreno de los equipos de
primera respuesta, con el fin de elaborar lo acontecido y vivenciado, de manera
tal de permitirles continuar con las tareas de emergencias de días siguientes.
6. Desmovilización
Técnica utilizada
especialmente con los equipos de primera respuesta y operadores sociales, con
el objetivo de favorecer la ventilación emocional, la cohesión del equipo de
trabajo y normalizar las reacciones.
Se aplica
particularmente al final de toda intervención o trabajo de terreno de los
equipos de primera respuesta, con el fin de dar un cierre al trabajo emocional
y de contención de los equipos.
7. Informe Manejo de
Crisis (IMC)
El informe de
manejo de crisis se efectúa con la comunidad afectada para proporcionar
información del evento, controlar los rumores, educar sobre los síntomas y
técnicas de manejo de estrés, identificar los recursos disponibles y
reestablecer el sentido de comunidad.
8.
Relajación
Existen distintas
técnicas de relajación para afrontar el estrés, de eficacia probada, entre
ellas; la progresiva, la pasiva, la autógena. Pero la técnica a seleccionar
debe ser aquella que reúna entre sus características la de poseer una
aplicación rápida y sencilla. Si las analizamos una a una que en el caso de las
relajaciones que recurren a la imaginería no son recomendables por los
flashbacks o imágenes intrusivas del evento relacionadas con el evento
traumático. Por otra parte la relajación progresiva implica disponer de un
tiempo que en la inmediatez de la intervención, no se cuenta, además que se
requiere de un ambiente silencioso. Sin embargo, lo anterior no significa que
no se recomienden en ningún caso, sino que ha de evaluarse las condiciones del
entorno y cercanía del evento traumático. En un albergue, puede ser
recomendable, por ejemplo, la utilización de un procedimiento abreviado de la
relajación progresiva, junto a auto instrucciones de relajación y masajes sobre
las zonas más adoloridas.
http://helid.digicollection.org/es/d/Js13489s/8.html
Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres (OMS, OPS; 2006)
Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres (OMS, OPS; 2006)
"INTERVENCIÓN
PSICOSOCIAL EN SITUACIONES DE EMERGENCIA Y DESASTRES: GUÍA PARA EL PRIMER APOYO
PSICOLÓGICO"
Comisión
Técnica de Apoyo Psicológico en Situaciones de Emergencias y Desastres Oficina
Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior - ONEMI. Pontificia
Universidad Católica de Chile. Centro del Buen Trato Colegio de Psicólogos de
Chile A.G.

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